La chica de pelo azul señaló con el dedo hacia un árbol enorme que parecía que estaba muy lejos.
-¿Veis ese árbol de allí? Pues tenéis que ir hacia allá. -dijo ella.
-Oye, ¡oye! ¿Quién eres tú para decirnos qué hacer? -le dije.
-¡Y dinos de una vez dónde estamos! -dijo Simon gritando.
La chica suspiró y nos dijo que nos fijáramos en todo lo que nos rodea una vez más. Estaba claro que en Japón ya no estábamos, y puede que tampoco en la Tierra. Todo es demasiado raro. Está todo lleno de muchos colores vivos. La hierba de un color verde chillón, el cielo con una gran variedad de colores fríos, animales extraños, y por si fuera poco, superficies que flotan. Es como un mundo de fantasía que solo existen en los libros y películas.
-Tenéis que ir a donde os he dicho. Allí estaremos Ryu y yo esperándoos. -dijo Lily con una voz muy tranquila.
En ese momento, se fue volando.
-¿Te lo puedes creer? -dije-. Encima que estamos en un sitio que no conocemos, nos deja solitos. Que tía más rara.
-Bueno, mejor vamos para donde nos dijo. -dijo Simon-. Lo mismo nos sirve de ayuda.
Simon cogió la espada que nos teletransportó y la llevó consigo. Íbamos caminando tranquilamente, pero empezamos a oír ruidos. Estaba un poco asustado, pero Simon siempre sabe animarme. Unos minutos más tarde los ruidos empezaban a oírse más fuerte. Justo cuando dejaron de oírse, salió del suelo una diminuta criatura. Era muy pequeña y blanca. Parecía un perro, pero no tenía hocico, y tenía cinco grandes ojos de color azul. Pensé que sería inofensiva así que me acerqué y, como no se inmutaba, la acaricié. De su cuerpo empezó a salir una cosa muy extraña que cobró vida. Era enorme, de color negro y solo tenía brazos y una boca enorme con dientes afilados. Empezó a rugir.
-¡Daichi, cuidado! -gritó Simon.
Yo di un paso grande hacia atrás cuando intento atacar y pude esquivarlo. Salté para darle un puñetazo, pero me agarró el brazo con la boca, que era tres veces más grande que mi brazo.
-¡Simon, usa la espada! -le dije con miedo.
Simon se acercó a el y le cortó en dos pedazos con la espada. El monstruo desapareció, pero aparecieron tres más detrás nuestra. Uno de ellos me atacó con los brazos y caí al suelo. Simon perdió el miedo, así que intentó luchar contra ellos. Me levanté y le di una patada a uno de ellos.
-¡Son feos de narices, pero son más débiles de lo que parecen! -dije yo.
Junté a los dos que quedaban con las manos y grité "¡Ahora!". Simon, con la espada, les cortó la cabeza a los dos de un solo ataque.
-Oye, se te da bien esto, eh. -le dije.
-¡Lo mismo te digo, hermano! -me dijo, mientras nos chocábamos la mano.
Seguimos hacia adelante. Cruzamos un río de agua cristalina, un camino de flores brillantes de todos los colores, una cueva plagada de setas gigantescas y un lago con colores del arco iris en el que sirenas disfrutaban bañándose y descansando sobre las rocas. Finalmente llegamos al árbol. Sus hojas eran de colores azules.
-¡Eh! ¡Aquí!
Era Lily. Estaba en la cima del árbol y nos estaba saludando con la mano. Tuvimos que trepar hasta arriba, cosa que fácil no era, pero finalmente lo conseguimos. Nos sentamos con ella, en una rama.
-¿Aquí era donde teníamos que venir? -le pregunté.
-¡No! Todavía falta.
-¡¿Qué dices?! -dijimos Simon y yo.
-Anda, cogedme la mano. -dijo ella, riendo.
Se la damos y ella empezó a flotar. ¡Era increíble! ¡Los tres estábamos volando!
-Bien, ¡nos dirigimos a U-Bahn! -dijo Lily, con voz animada.
Mientras volábamos, me iba fijando en todo. Resultaba que el sitio en el que estábamos era otra superficie flotante, como las demás.
-Oye, Lily. -dijo Simon-. ¿Por qué nos has hecho recorrer todo eso si podríamos haber ido volando contigo?
-Para poneros a prueba. -dijo Lily-. Quería ver si erais capaces de derrotar a los monstruos que aparecen del subsuelo.
-¡Estaba chupado! -dije-. ¡Eran muy fáciles de derrotar!
Lily sonrió. Parecía feliz de habernos conocido. Empecé a ver otra superficie flotante. Era muchísimo más grande que las demás. Desde lejos se podía ver de todo: bosques, desiertos, colinas, ríos, lagos e incluso ciudades. Llegamos allí y nos dirigimos a una especie de mansión. Todas las casas eran iguales de tamaño, menos esa, que era bastante más grande. Pusimos los pies en el suelo y estábamos en frente de aquella gran casa. Entramos y estaba todo muy oscuro. Lily encendió la luz y era todo muy lujoso. Había infinidad de habitaciones, y en el centro, unas escaleras que llevaban a una puerta enorme. Subimos esas escaleras y entramos por la puerta que había. Dentro había más habitaciones a los lados y enfrente otra puerta gigante.
-Esto es enorme... -dije.
-A través de esa gran puerta está la habitación donde Ryu quería veros. -nos dijo Lily.
Entramos por la puerta y lo primero que vimos fue a un chico que obviamente era Ryu, pero montado sobre... ¿un ciervo?
-Eh tíos, ¿hay un ciervo ahí o es que el monstruo de antes me golpeó muy fuerte? -dije.
-Heeey... ¡buenas! -nos dijo el chico.
FIN DEL RANDOM CAPÍTULO CHÚ.
SIENTO
ResponderEliminarNECESIDAD
DE
DIBUJAR
DIBUJA, QUERIDA, DIBUJA.
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