-¡Ryu, te dije que Daichi y Simon iban a llegar! ¿Qué haces montado encima de un ciervo? ¡Van a pensar que eres retrasado! -gritó Lily a Ryu como una histérica.
Simon y yo no supimos qué decir así que permanecieron en silencio. El chico, que al parecer era ese tal Ryu, se quedó callado unos segundos y se bajó del animal.
-Es que esto no es un ciervo. -dijo, con voz muy tranquila.
Del ciervo salió otra cosa como esa que nos atacó antes. Esta era mucho más grande, rugía más fuerte y tenía unos brazos enormes. Miré a la cara de Ryu y movió la cabeza a modo de afirmación. Lo más seguro es que nos estuviera poniendo a prueba. Quería ver si éramos capaces de vencer a monstruos como ese, pero sea cual sea la razón, necesito averiguar por qué estamos aquí.
-Simon. -dije, y Simon me miró-. ¡Vamos a cargarnos a ese bicho asqueroso!
Simon sacó la espada y yo me acerqué al monstruo corriendo para atacarle. Este, con su brazo que era como yo de grande, intentó golpearme, pero yo a la misma vez también quise darle un puñetazo. Era completamente obvio de que no iba a poder, y el impacto hizo que volara por los aires y me chocara contra la pared. No estaba nada inconsciente, así que antes de caer al suelo me impulse con una pierna y logré llegar hasta su cabeza gracias al impulso y golpearle. Casi cae al suelo, pero seguía en pie y no muy débil. Simon reaccionó y le clavó la espada, haciendo que se debilitara un poco y aproveché para darle más golpes. Le di muchos puñetazos seguidos y noté una especie de aura naranja en las manos.
-¡Imposible! -se dijo Ryu a sí mismo-. ¿Ya ha conseguido una técnica? Y además la de devastación...
Yo seguí golpeándole hasta casi matarlo pero Ryu interrumpió.
-¡Vale, Daichi, suficiente! -me dijo, animado.
El monstruo desapareció y caí al suelo. Giré la cabeza hacia él.
-¿Qué pasa? -le dije.
-¡Eres muuuuuucho mejor de lo que esperaba! -me dijo-. Acompáñame.
A Ryu se le veía feliz. Me llevó a una sala que estaba a la izquierda. Simon no dijo nada. La habitación estaba algo oscura y no se veía muy bien lo que había. Ya una vez dentro, Ryu se sentó en la cama y empezó a dar botes.
-¿Podrías explicarme que es todo esto?
-¿Esto? Es una habitación, sirve para dormir y esas cosas. -me dijo.
-¡Eso no! Los monstruos, todos estos lugares... O sea, ¡todo!
-Yo os traje aquí. -me dijo mientras apoyaba la espalda con la pared-. ¿Recuerdas cuando estabas en el parque de tu mundo y acabaste aquí? Pues yo lo hice.
-¿Pero por qué? ¿Y donde estoy?
-Esta ciudad se llama U-Bahn, y este mundo Irokai. Aún no se realmente donde está y porqué ocurren fenómenos tan extraños como los de las superficies flotantes, los monstruos, y tal. La gente de aquí no sabe acerca de sus orígenes, pero tenemos las mismas características que los seres humanos de la Tierra, y mas o menos vivimos como vosotros.
Me quedé asombrado y no sabía que decir. Dejé que continuara hablando.
-El caso es que aquí la gente tiene algo parecido a superpoderes. Como he dicho antes, nadie sabe por qué, pero es así. Por ejemplo, yo... -Ryu levantó su brazo y empezó a salir un aura como la mía, pero de color rojo, y después, fuego-. tengo el superpoder del fuego, tú el de devastación, y tu hermano no lo se. Tengo que ponerle a prueba.
-¿Pero como tengo yo ese poder del que hablas? Si no soy de aquí. -le dije.
-Bueno, también recibe poder cualquier ser que pisa este mundo, y más todavía si se atreve a pelear contra los monstruos. El monstruo con el que has estado luchando antes es un fantasma. Se apodera de animales y plantas para vivir en su cuerpo. Ese monstruo es uno de los que hacen que consigas un poder más rápido, y no son muy difíciles de matar, así que elegí ese para poneros a prueba.
-¿A prueba para qué? -pregunté.
-Ahí es donde quería yo llegar. Resulta que hay personas que se opusieron a lo de vivir tranquilamente y quieren conseguir que el mundo esté en guerra solo porque les gusta la destrucción de mundos. Solo yo y unos cuantos más somos capaces de llevar nuestros poderes a otro nivel y conseguir igualarles en fuerza. Cuando me dedicaba a estudiar, aprendí que había otros planetas y que algunos podemos ir volando. Me entró curiosidad y fui a la Tierra. No sabía hacia dónde dirigirme y acabe en vuestro país, Japón, y os vi. Me interesaron tus habilidades de lucha, así como las artes marciales. Te gusta practicarlas, ¿no?
Afirmé con la cabeza.
-Y bueno, ya de pasó me fijé en tu hermano, y también parecía ser bueno. Le encantan los deportes y es muy activo, así que ya tenía a dos más. Antes de vosotros traje a una chica llamada Shuuya, de Tokio, y le gustó la idea de unirse a nosotros.
-¿Estás diciendo que nos vas a proponer luchar con vosotros para acabar con esos tíos malos?
-Sí, exactamente.
En ese momento no sabía qué decirle. Quería pensarlo detenidamente, y hablarlo con Simon por si a él le interesaba. Le dije a Ryu que quería pensarlo tranquilamente. Lo entendió, nos dimos la mano y me sonrió. Se ve que es un chico bastante majo.
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