28 dic 2014

Capítulo 3. U-Bahn Arc.

-¡Ryu, te dije que Daichi y Simon iban a llegar! ¿Qué haces montado encima de un ciervo? ¡Van a pensar que eres retrasado! -gritó Lily a Ryu como una histérica.
Simon y yo no supimos qué decir así que permanecieron en silencio. El chico, que al parecer era ese tal Ryu, se quedó callado unos segundos y se bajó del animal.
-Es que esto no es un ciervo. -dijo, con voz muy tranquila.
Del ciervo salió otra cosa como esa que nos atacó antes. Esta era mucho más grande, rugía más fuerte y tenía unos brazos enormes. Miré a la cara de Ryu y movió la cabeza a modo de afirmación. Lo más seguro es que nos estuviera poniendo a prueba. Quería ver si éramos capaces de vencer a monstruos como ese, pero sea cual sea la razón, necesito averiguar por qué estamos aquí.
-Simon. -dije, y Simon me miró-. ¡Vamos a cargarnos a ese bicho asqueroso!
Simon sacó la espada y yo me acerqué al monstruo corriendo para atacarle. Este, con su brazo que era como yo de grande, intentó golpearme, pero yo a la misma vez también quise darle un puñetazo. Era completamente obvio de que no iba a poder, y el impacto hizo que volara por los aires y me chocara contra la pared. No estaba nada inconsciente, así que antes de caer al suelo me impulse con una pierna y logré llegar hasta su cabeza gracias al impulso y golpearle. Casi cae al suelo, pero seguía en pie y no muy débil. Simon reaccionó y le clavó la espada, haciendo que se debilitara un poco y aproveché para darle más golpes. Le di muchos puñetazos seguidos y noté una especie de aura naranja en las manos.
-¡Imposible! -se dijo Ryu a sí mismo-. ¿Ya ha conseguido una técnica? Y además la de devastación...
Yo seguí golpeándole hasta casi matarlo pero Ryu interrumpió.
-¡Vale, Daichi, suficiente! -me dijo, animado.
El monstruo desapareció y caí al suelo. Giré la cabeza hacia él.
-¿Qué pasa? -le dije.
-¡Eres muuuuuucho mejor de lo que esperaba! -me dijo-. Acompáñame.
A Ryu se le veía feliz. Me llevó a una sala que estaba a la izquierda. Simon no dijo nada. La habitación estaba algo oscura y no se veía muy bien lo que había. Ya una vez dentro, Ryu se sentó en la cama y empezó a dar botes.
-¿Podrías explicarme que es todo esto?
-¿Esto? Es una habitación, sirve para dormir y esas cosas. -me dijo.
-¡Eso no! Los monstruos, todos estos lugares... O sea, ¡todo!
-Yo os traje aquí. -me dijo mientras apoyaba la espalda con la pared-. ¿Recuerdas cuando estabas en el parque de tu mundo y acabaste aquí? Pues yo lo hice.
-¿Pero por qué? ¿Y donde estoy?
-Esta ciudad se llama U-Bahn, y este mundo Irokai. Aún no se realmente donde está y porqué ocurren fenómenos tan extraños como los de las superficies flotantes, los monstruos, y tal. La gente de aquí no sabe acerca de sus orígenes, pero tenemos las mismas características que los seres humanos de la Tierra, y mas o menos vivimos como vosotros.
Me quedé asombrado y no sabía que decir. Dejé que continuara hablando.
-El caso es que aquí la gente tiene algo parecido a superpoderes. Como he dicho antes, nadie sabe por qué, pero es así. Por ejemplo, yo... -Ryu levantó su brazo y empezó a salir un aura como la mía, pero de color rojo, y después, fuego-. tengo el superpoder del fuego, tú el de devastación, y tu hermano no lo se. Tengo que ponerle a prueba.
-¿Pero como tengo yo ese poder del que hablas? Si no soy de aquí. -le dije.
-Bueno, también recibe poder cualquier ser que pisa este mundo, y más todavía si se atreve a pelear contra los monstruos. El monstruo con el que has estado luchando antes es un fantasma. Se apodera de animales y plantas para vivir en su cuerpo. Ese monstruo es uno de los que hacen que consigas un poder más rápido, y no son muy difíciles de matar, así que elegí ese para poneros a prueba.
-¿A prueba para qué? -pregunté.
-Ahí es donde quería yo llegar. Resulta que hay personas que se opusieron a lo de vivir tranquilamente y quieren conseguir que el mundo esté en guerra solo porque les gusta la destrucción de mundos. Solo yo y unos cuantos más somos capaces de llevar nuestros poderes a otro nivel y conseguir igualarles en fuerza. Cuando me dedicaba a estudiar, aprendí que había otros planetas y que algunos podemos ir volando. Me entró curiosidad y fui a la Tierra. No sabía hacia dónde dirigirme y acabe en vuestro país, Japón, y os vi. Me interesaron tus habilidades de lucha, así como las artes marciales. Te gusta practicarlas, ¿no?
Afirmé con la cabeza.
-Y bueno, ya de pasó me fijé en tu hermano, y también parecía ser bueno. Le encantan los deportes y es muy activo, así que ya tenía a dos más. Antes de vosotros traje a una chica llamada Shuuya, de Tokio, y le gustó la idea de unirse a nosotros.
-¿Estás diciendo que nos vas a proponer luchar con vosotros para acabar con esos tíos malos?
-Sí, exactamente.
En ese momento no sabía qué decirle. Quería pensarlo detenidamente, y hablarlo con Simon por si a él le interesaba. Le dije a Ryu que quería pensarlo tranquilamente. Lo entendió, nos dimos la mano y me sonrió. Se ve que es un chico bastante majo.

22 dic 2014

Capítulo 2. U-Bahn Arc.

La chica de pelo azul señaló con el dedo hacia un árbol enorme que parecía que estaba muy lejos.
-¿Veis ese árbol de allí? Pues tenéis que ir hacia allá. -dijo ella.
-Oye, ¡oye! ¿Quién eres tú para decirnos qué hacer? -le dije.
-¡Y dinos de una vez dónde estamos! -dijo Simon gritando.
La chica suspiró y nos dijo que nos fijáramos en todo lo que nos rodea una vez más. Estaba claro que en Japón ya no estábamos, y puede que tampoco en la Tierra. Todo es demasiado raro. Está todo lleno de muchos colores vivos. La hierba de un color verde chillón, el cielo con una gran variedad de colores fríos, animales extraños, y por si fuera poco, superficies que flotan. Es como un mundo de fantasía que solo existen en los libros y películas.
-Tenéis que ir a donde os he dicho. Allí estaremos Ryu y yo esperándoos. -dijo Lily con una voz muy tranquila.
En ese momento, se fue volando.
-¿Te lo puedes creer? -dije-. Encima que estamos en un sitio que no conocemos, nos deja solitos. Que tía más rara.
-Bueno, mejor vamos para donde nos dijo. -dijo Simon-. Lo mismo nos sirve de ayuda.
Simon cogió la espada que nos teletransportó y la llevó consigo. Íbamos caminando tranquilamente, pero empezamos a oír ruidos. Estaba un poco asustado, pero Simon siempre sabe animarme. Unos minutos más tarde los ruidos empezaban a oírse más fuerte. Justo cuando dejaron de oírse, salió del suelo una diminuta criatura. Era muy pequeña y blanca. Parecía un perro, pero no tenía hocico, y tenía cinco grandes ojos de color azul. Pensé que sería inofensiva así que me acerqué y, como no se inmutaba, la acaricié. De su cuerpo empezó a salir una cosa muy extraña que cobró vida. Era enorme, de color negro y solo tenía brazos y una boca enorme con dientes afilados. Empezó a rugir.
-¡Daichi, cuidado! -gritó Simon.
Yo di un paso grande hacia atrás cuando intento atacar y pude esquivarlo. Salté para darle un puñetazo, pero me agarró el brazo con la boca, que era tres veces más grande que mi brazo.
-¡Simon, usa la espada! -le dije con miedo.
Simon se acercó a el y le cortó en dos pedazos con la espada. El monstruo desapareció, pero aparecieron tres más detrás nuestra. Uno de ellos me atacó con los brazos y caí al suelo. Simon perdió el miedo, así que intentó luchar contra ellos. Me levanté y le di una patada a uno de ellos.
-¡Son feos de narices, pero son más débiles de lo que parecen! -dije yo.
Junté a los dos que quedaban con las manos y grité "¡Ahora!". Simon, con la espada, les cortó la cabeza a los dos de un solo ataque.
-Oye, se te da bien esto, eh. -le dije.
-¡Lo mismo te digo, hermano! -me dijo, mientras nos chocábamos la mano.
Seguimos hacia adelante. Cruzamos un río de agua cristalina, un camino de flores brillantes de todos los colores, una cueva plagada de setas gigantescas y un lago con colores del arco iris en el que sirenas disfrutaban bañándose y descansando sobre las rocas. Finalmente llegamos al árbol. Sus hojas eran de colores azules.
-¡Eh! ¡Aquí!
Era Lily. Estaba en la cima del árbol y nos estaba saludando con la mano. Tuvimos que trepar hasta arriba, cosa que fácil no era, pero finalmente lo conseguimos. Nos sentamos con ella, en una rama.
-¿Aquí era donde teníamos que venir? -le pregunté.
-¡No! Todavía falta.
-¡¿Qué dices?! -dijimos Simon y yo.
-Anda, cogedme la mano. -dijo ella, riendo.
Se la damos y ella empezó a flotar. ¡Era increíble! ¡Los tres estábamos volando!
-Bien, ¡nos dirigimos a U-Bahn! -dijo Lily, con voz animada.
Mientras volábamos, me iba fijando en todo. Resultaba que el sitio en el que estábamos era otra superficie flotante, como las demás.
-Oye, Lily. -dijo Simon-. ¿Por qué nos has hecho recorrer todo eso si podríamos haber ido volando contigo?
-Para poneros a prueba. -dijo Lily-. Quería ver si erais capaces de derrotar a los monstruos que aparecen del subsuelo.
-¡Estaba chupado! -dije-. ¡Eran muy fáciles de derrotar!
Lily sonrió. Parecía feliz de habernos conocido. Empecé a ver otra superficie flotante. Era muchísimo más grande que las demás. Desde lejos se podía ver de todo: bosques, desiertos, colinas, ríos, lagos e incluso ciudades. Llegamos allí y nos dirigimos a una especie de mansión. Todas las casas eran iguales de tamaño, menos esa, que era bastante más grande. Pusimos los pies en el suelo y estábamos en frente de aquella gran casa. Entramos y estaba todo muy oscuro. Lily encendió la luz y era todo muy lujoso. Había infinidad de habitaciones, y en el centro, unas escaleras que llevaban a una puerta enorme. Subimos esas escaleras y entramos por la puerta que había. Dentro había más habitaciones a los lados y enfrente otra puerta gigante.
-Esto es enorme... -dije.
-A través de esa gran puerta está la habitación donde Ryu quería veros. -nos dijo Lily.
Entramos por la puerta y lo primero que vimos fue a un chico que obviamente era Ryu, pero montado sobre... ¿un ciervo?
-Eh tíos, ¿hay un ciervo ahí o es que el monstruo de antes me golpeó muy fuerte? -dije.
-Heeey... ¡buenas! -nos dijo el chico.

FIN DEL RANDOM CAPÍTULO CHÚ.