30 ene 2015

Capítulo 4. U-Bahn Arc.

Ryu y yo salimos de la habitación. Lily ya no estaba, y Simon sólo miraba a su alrededor, esperando a que ocurriera algo. Simon se acercó a mi, como si fuera a decirme algo con entusiasmo. Yo ya sabía que hacer. Le dije que saliera a fuera conmigo, y no le respondí ninguna pregunta. Con el permiso de Ryu, salimos fuera.
Una vez en el exterior detuve un pequeño instante y miré hacia arriba. Pensé en el cielo que se podía ver en el planeta Tierra. Ambos cielos eran completamente iguales, casi daba la sensación de estar en nuestro planeta, pero yo estaba casi seguro de que no. Empezamos a caminar. Simon seguía haciendo preguntas, pero yo sólo respondía que esperase. No andamos mucho, por si acaso nos perdíamos, ya que todo esto era nuevo para nosotros.
Vi una zona con césped de un color verde chillón. Allí había unos pocos árboles de estatura intermedia, y un lago que parecía muy profundo, con diversos colores, cosa que no era de extrañar sabiendo que estamos en un mundo que vete tú a saber donde está.
Nos detuvimos allí, y nos sentamos en el césped.
-¿Vas a responderme ya o qué? -dijo Simon, sin molestarse en mirarme a los ojos.
-¿Qué te parece? -añadí, mirando al horizonte.
-¿El qué? -preguntó Simon con inseguridad.
-Todo esto. 
-Muy extraño.
Simon estaba asustado. Confundido. Estaba empezando a preocuparse, y se le veía con ganas de volver a casa y olvidar todo lo sucedido. Continuamos la conversación, aún sin mirarnos.
-¿Tu nuevo hogar te parece extraño?
-¿Cómo? -preguntó Simon asustado, girando su mirada hacia mi.
-Que tenemos que vivir aquí.
-Estas de broma... ¿verdad? -Simon estaba más asustado que antes.
Finalmente le miré a los ojos y observé su mirada entristecida.
-Por ahora, vamos a hacerle caso a ese tal Ryu, solo para ver como van las cosas, y para enterarnos más sobre qué hacemos aquí y cómo podemos volver.
Simon seguía confundido. Me preguntó acerca de lo que me dijo Ryu y se lo conté. Se le veía un poquito más calmado. Le puse el brazo sobre los hombros, como gesto de cariño, y le dije que todo saldrá bien.
Nos levantamos de allí y volvimos a la casa de Ryu caminando. Simon seguía un poco raro, e iba caminando pegado a mi brazo. Mientras caminaba, observaba las casas. No eran ni muy antiguas ni muy modernas. En la calle había gente normal, con la que te podrías encontrar en cualquier sitio, y las ropas que llevaban no eran diferentes a las de la Tierra, aunque quizás un poco más antiguas.
Nos encontramos con la casa de Ryu. La puerta estaba abierta, así que entramos sin avisar. De todos modos, ya nos conocen. Fuimos a la misma sala de antes, donde encontramos a Ryu, y ahí estaba, sentado en un trono altísimo.
-¡Hola, chicos! -nos dijo gritando, y se bajo del trono volando.
Al parecer, él también sabe volar. Lo mismo la otra gente de la calle que vimos antes también, pensé.
-Ryu... -dije seriamente- Aceptamos tu propuesta. Nos quedamos aq...
De pronto, la puerta se abrió y me interrumpió. Entró una chica  con el pelo despeinado y con cara de zombie. Cualquiera diría que se acababa de levantar.
-¡Tío, no os vais a creer lo que me ha pasado antes! -gritaba con una voz con sueño- He puesto la leche en el armario, ¡y el pijama en el frigorífico! Madre mía, estoy fatal.
Ryu, Simon y yo nos quedamos con cara de sorprendidos. Al parecer también vivía allí.
-¡Alice, no es el momento! -le dijo Ryu.
-¿Qué pasa? -seguía con sueño y no era muy consciente de la situación- ¿Quiénes son esos? ¿Te has echado novios? Si ya lo sabía yo, tienes más pluma que una gallina.
Ryu estaba como si fuera a darle una patada para echarla de ahí y que se fuera volando, pero se contuvo. Ya estaba acostumbrado a todas las tonterías que decía.
-Chicos, esta es mi hermana menor -dijo mirándonos- Alice King. No le hagáis mucho caso, es un poco tonta.
Alice era una chica alta, de la misma edad que Lily. Tenía el pelo negro, al igual que su hermano, y largo, y los ojos verdes oscuros. Al parecer es muy dormilona, porque despertarse a las 5 de la tarde no es muy común, al menos en la Tierra.
-¿Cuántas personas viven aquí? -pregunté. Tenía mucha curiosidad por saberlo.
-¡Aquí vive todo el equipo B! Es como nuestra base. -contestó Ryu.
No sabía que decir en ese momento, pero Ryu me explicó que en Irokai había dos equipos que combatían: el equipo A, que era el más fuerte de los dos y con gente más mayor; y el equipo B, que eramos nosotros.
Alice salió a buscar a Lily, su mejor amiga. Ryu se quedó con nosotros. Nos llevó a la sala donde me explicó todo eso, y la iluminó abriendo las ventanas. Era una sala muy bonita, grande y acogedora. Había dos camas: una en la esquina inferior izquierda y otra en la esquina superior derecha. También dos escritorios y dos armarios al lado de cada cama. Esa sería nuestra habitación. La habitación de Ryu estaba al lado.
Nos permitió visitar la casa, entrar a las habitaciones y presentarnos con las demás personas que residían en ella. Sin embargo, Simon y yo no podíamos sacarnos de la cabeza una cosa: ¿qué hacemos aquí y por qué?
Fuimos avanzando por los pasillos y oí un bajo sonando en una de las habitaciones. Entramos en ella. Era Lily. Estaba tocando un bajo, y se le daba muy bien. Me acerqué a ella, mientras que Simon se quedó en la puerta.
-Qué bien suena. -le dije.
Lily se asustó, porque no había notado que habíamos entrado. Se giró y me dijo gracias.
-Yo también toco un instrumento -dije-. La guitarra. Pero estoy empezando y no se mucho.
-¡Oh, genial! -me dijo Lily asombrada- Podría llevarte luego a alguna tienda de música y te compras una para que toques aquí.
-¿En serio? -pregunté sorprendido.
-¡Claro! Luego te llevo. -me dijo con entusiasmo- Me encantaría oírte tocar.
La miré a los ojos e hice un gesto de afirmación con la cabeza. Me despedí y Simon y yo seguimos caminando por la casa, para ver qué nos encontrábamos.
Ahora lo que escuché fue música electrónica. Abrí un poquito la puerta de la habitación en la que sonaba esa música. Era la habitación de Alice. No miré mucho, pero lo único que vi fue todo desordenado. Alice no notó nuestra presencia así que cerré la puerta y nos fuimos. Mejor no molestarla.
Cuando me giré vi una chica caminando. Llevaba un vestido rosa y blanco muy bonito de manga larga y con guantes. Parecía una muñeca antigua. Eso es lo que más llamaba la atención en ella. Tenía el pelo corto y de color café, y los ojos de color rosa, y parecía más pequeña que yo, como de 12 o 13 años. Se detuvo cuando nos vio y no dijo nada por un momento. Yo tampoco sabía que decirle. ¿Acaso esa niña sería del equipo B? Me pregunté como sería la gente que conocería en este lugar.